Formación Gestalt

“Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”                                                                                                                                          Fernando Pessoa

La Formación Gestalt comienza por la necesidad de reinventar la vida, cambiar las cosas que te están generando malestar. Dar ese paso, tomar la decisión de aprender, de conocerte forma parte del crecimiento que estás a punto de iniciar.

EL ANDAR DE SUS PASOS

Fritz Perls fue una de las figuras más memorables en el nacimiento de la Gestalt como modelo de psicoterapia. Cantidad de libros nos ilustran su biografía. Es por esto, que desde este espacio queremos mirar a esta figura con otros ojos y rememorar escenas de su vida que no fueron tan conocidas.

Nació en un gueto judío en 1983, en las proximidades de Berlín. Este lugar de pocos recursos no fue un impedimento para hacer de su vida un cúmulo de experiencias brillantes. De su madre heredó su pasión por el teatro y otras facetas artísticas, que hoy la Gestalt utiliza como técnicas. Su padre era un hombre ausente, dedicado al comercio con vinos y con un estatus dentro de la masonería, pasos que Fritz no seguirá por orientar su camino académico hacia la profesión de médico.

Formó familia y equipo de trabajo con la psicóloga Laura Perls. Cualquiera que se adentre en datos biográficos sobre su relación, podrá descubrir escenas que no le dejarán indiferentes. Sus últimos años permanecieron separados, pese que nunca solicitaron el divorcio. Laura relata, en una entrevista, que no lo hizo porque más allá de la faceta oscura de Fritz, él era simplemente genial, mostrando su admiración hacia él como persona por encima de esposo y padre de sus hijos.
La etapa histórica donde tiene lugar la vida del matrimonio Perls está fuertemente marcada por guerras y por su contacto con la vanguardia cultural más sobresaliente de la época. Describimos a Fritz talentoso por las habilidades que fue capaz de desarrollar. En su huida del holocausto en barco hacia Sudáfrica tuvo que saltar la barrera idiomática, en las tres semanas que duro la navegación improvisó un plan de estudios para aprender inglés por su cuenta. Esto le proporcionó éxito al instante de su llegada, permitiéndole su dedicación exclusiva a la psicoterapia nada más instalarse.

Fritz que comenzó su etapa terapéutica como psicoanalista, prosiguió un camino de adquisición de enseñanzas con las que fue elaborando lo que hoy conocemos como Gestalt. No perdía oportunidad para presentar tal disciplina que estaba desarrollando. Tomo lecciones de vuelo y llegó a ser tan buen piloto que se propuso pilotear su propio avión para asistir al congreso de psicoanálisis que habría de celebrarse en Checoslovaquia en 1936, con la intención de presentar el inicio de su trabajo que hoy se conoce como el libro Yo, hambre y agresión. Pretendía impresionar y obtener el reconocimiento de Freud. Nada menos que 6400 km recorrió de Sudáfrica a Europa, quedando muy decepcionado en su necesidad de reconocimiento. No dándose por vencido invirtió hasta sus últimos días en demostraciones para despertar el interés por ampliar el nivel de conciencia.

Regresa a América por el deterioro de su salud, ingresa en el Weiss Memorial Hospital de Chicago, y llama a Laura que viene a visitarle. Tras ser operado, muere de un ataque cardíaco el 14 de marzo de 1970. La autopsia revelará cáncer de páncreas. La contracultura hippie de la época lo despide como a uno de sus gurús, apostados durante días en la puerta del hospital. En su discurso fúnebre Paul Goodman lo criticará duramente hasta tal punto que Abe Levitzky organizará una segunda ceremonia de reparación en California.

La posición de reconocimiento que logra Fritz Perls dentro de la Gestalt tiene mucho que ver con lo que en la actualidad llamamos talento, esa capacidad que hace que las personas lleguen lejos y sean recordadas.